Lucía Etxebarría

Pedía Lucía Etxebarría en este artículo, que si veíamos homofobia en su artículo de El Períodico le respondieramos en una entrada de blog. Para los que habéis llegado tarde, Lucía recoge una teoría que afirma lo siguiente: los violadores como el caso de La Manada son en realidad homosexuales reprimidos.

Utiliza el concepto de budsexers, hombres que tienen sexo con otros hombres pero se sienten heteros. Sería, también, el caso de los marineros o los presos. Personas que tienen tendencias homosexuales por las circunstancias.

Para Lucía Etxebarría, la víctima de la violación es solo la excusa para poderse ver las pollas unos a otros. Argumenta la escritora que el estado insconciente de la víctima, a diferencia del papel activo de la mujer en una gangbang, muestra como ella era irrelevante. Ella era la forma de poder tener sexo juntos.

¿Cuál es el problema, Lucía Etxebarría?

Tu teoría tiene varios problemas. El principal es que invisibiliza la cultura de la violación. La cultura de la violación no existe porque haya homosexuales reprimidos. La cultura de la violación es cisheterosexual y tan antigua como nuestra civilización.

Afirmar que los chicos han violado porque es la forma de estar juntos es, cuanto menos, simplista. Los chicos violaban y jaleaban no para verse las pollas. Era, más bien, una manifestación de poder.

Que la chica sea un recipiente, un consolador, no quiere decir que el objeto de deseo sean los otros chicos. El objeto de deseo es la dominación. Es demostrar que su deseo está por encima de la capacidad de decisión de la chica. 

Por eso, aunque tengan novias y mujeres, los chicos de La Manada violaban en grupo. No para compartir sus cuerpos. De hecho, no los compartían. Era camaradería.




La homofobia interiorizada

Tu artículo, además, tiene otro problema. Quizá sea solo una percepción nuestra. Quizá, por el contrario, sea un ejemplo de la homofobia interiorizada que tenemos todos. Sé que eres bisexual declarada. Como tal, estarás harta de escuchar opiniones y comentarios que te denigran o anulan tu deseo.

Cuando se lee tu artículo parece que ser homosexual reprimido tiene una fuerte carga negativa. Parece que se está utilizando para insultar a los miembros de La Manada. Parece, y esto es, además, mucho más grave, que se está utilizando para justificarlo.

De nuevo, es importante resaltar que la culpa no es de tener un instinto sexual diverso. Acharcarlo a eso es homofobia. La culpa es de haber crecido en un sistema que les dice que pueden tener lo que quieran. Que son hombres cis y heterosexuales y el resto del mundo está a su servicio.

Siempre. Quieran o no. El hombre de verdad coge lo que quiere.

Si La Manada quisiera verse las pollas se harían pajas en grupo. Y a lo mejor se las hacen. Pero no es la necesidad de ver una polla lo que lleva a drogar a una chica, grabarla y violarla. Lo que pone es el poder. Es ser una manada capaz de cualquier cosa.

Las manadas de lobos atacan a su presa para beneficiarse de ella. Todos juntos y a una. Y en esa sensación de amistad y lealtad no hay nada erótico. Lo erótico es la dominación. El poder. No es casualidad que alguno de sus miembros trabajasen en las fuerzas del orden.

El problema de todo

¿Por qué te escribo esta carta? Te escribo porque me parece importante que reflexionemos juntos sobre tu artículo y sus implicaciones. Porque, en el marco teórico, todas las teorías pueden ser válidas, pero cuando somos altavoces de opinión hay que tener cuidado con lo que decimos.

Porque no todos tenemos el carnet de MENSA y crear una sociedad mejor es responsabilidad de todos. No vale decir que la audiencia no te entiende. Si hay peligro de ser malinterpretados, si hay peligro que lo que estamos diciendo conlleve una mayor LGTBfobia hay que rectificar.

Y tu artículo ayuda a que los homosexuales seamos vistos como violadores en potencia. Como personas a las que nuestro instinto sexual, siguiendo tus palabras, nos lleva a cometer actos despreciables. La verdad es que ya tenemos bastante con lo nuestro, para que una aliada como tú venga a echar más leña al fuego.

De nuevo, queremos repetir que NO hay que invisibilizar la cultura de la violación. El heteropatriarcado está ahí y es el culpable. Decir que es una orientación sexual el origen latente, hace desaparecer años de esfuerzo por mostrar que la violencia de hombres a mujeres es estructural. Que es una manifestación de dominación y poder.

Por favor, Lucía, no entres en el juego. Te queremos, como has estado hasta ahora, de nuestra parte.