Toñi Moreno Laura Paussini
Momento en el que Laura Paussini le pregunta a Toñi Moreno sobre su orientación sexual.

Fue la noticia de ayer. Laura Paussini había sacado a Toñi Moreno del armario. O, al menos, lo había intentado. La presentadora evitó responder a la pregunta con un: no me gustan las mujeres, me gustas tú.

También afirmó “Ya me veo los titulares: Laura Pausini saca del armario a Toñi Moreno”. No se equivocó. La orientación sexual de Toñi, un secreto a voces para muchos, había salido a la palestra.

Desde entonces, las críticas a la presentadora se han sucedido. Incluso Brays Efe tuiteaba lo siguiente:

Sin embargo, igual que lo decíamos de Raoul en este artículo, es importante resaltar que cada cuál decide cuándo quiere y cómo quiere salir del armario.

Esto no quiere decir que Brays no llevara razón. Que una presentadora como Toñi Moreno fuera lesbiana visible tendría grandes beneficios. Sería un nuevo referente que supondría un pasito más en la lucha contra la LGTBIfobia. También ayudaría a muchas chicas que tuvieran miedo a salir del armario, como consiguieron Raoul y Agoney con #AmorLibertadyVisibilidad.

Solo Toñi Moreno debe decidir

Toñi Moreno podría decidir seguir la senda de otras presentadoras como Sandra Barneda. A Barneda la sacaron del armario en la lista de personas LGTB más influyentes de El Mundo. Poco después, terminó por decir públicamente que compartía su vida con otra mujer. Sin embargo, también podría seguir la senda de María del Monte. La andaluza demandó (y ganó) a Telecinco por hablar de su presunto lesbianismo.

Está claro que el camino de Barneda es mejor para el colectivo que el de María. Pero también está claro que no nos toca a nosotros decidir. Salir del armario tiene un precio. Un precio que se puede incrementar cuando eres un personaje público.

Todos tuvimos -y tenemos- que salir del armario continuamente. Todos decidimos cada vez que conocemos a alguien si lo mencionamos o no. Si lo ocultamos o si lo dejamos pasar. Sabemos que nos puede costar un trabajo, una amistad o el cariño de nuestros familiares. Y por ello es una decisión estrictamente personal, tengamos la relevancia pública que tengamos.

No se puede obligar a nadie a ser altruista. Ni siquiera si ese altruismo puede terminar en su propio beneficio.

De momento, rumores aparte, sabemos que, dicho por su boca, a Toñi Moreno “no le gustan las mujeres”. Y con eso debemos quedarnos. Si en algún momento decide dar el paso, estaremos encantados de aplaudirle. Sino, tenemos que respetarle. Mientras, como dice su programa, ¡viva la vida!