Audrey Tang. Mujer trans minsitra de Inteligencia Colectiva para la Democracia de Taiwán. (FOTO: Público.es)

Hoy, 1 de Mayo, día de las Trabajadoras y Trabajadores, se hace más que necesaria la visibilización de una realidad que no por mil veces aludida, permanece invisibilizada:
las mujeres trans, uno de los colectivos más vulnerables y, paradógicamente, más visibles, alcanzan tasas de paro del 90%.

El por qué de este panorama es conocido por muchxs, pero bien vale apuntar a los factores de vulnerabilidad que han azotado a estas mujeres desde hace décadas, ya que siguen sin cambiar: el bullying escolar que hace que, aún a día de hoy, abandonen sus estudios de manera temprana, el (aún hoy grande, a pesar del enorme trabajo que asociaciones como Chrysallis Familias de Menores Trans realizan) rechazo familiar y el abandono del hogar para poder ser quienes verdaderamente son a costa de una evidente desprotección, y el “no pasar” (término que hace referencia a que son percibidas de manera distinta a las mujeres no trans) con todos los prejuicios fundamentados en mitos sobre estas mujeres (que están ligadas a la prostitución, que son mujeres en cuerpos de hombre, u hombres enfermos, que han podido elegir a capricho ser así),provocan estas situación.

Las mujeres trans soportan esta realidad, no nos cansamos de decir, por el hecho de ser trans, y también por el hecho de ser quienes siempre fueron, mujeres, en una sociedad que nos discrimina por el mero hecho de serlo.

En resumen, estos índices tiene su origen en la concepción dimórfica sobre hombres y mujeres que valoramos en nuestras sociedades, que no nos cansaremos en decir, son patriarcales.

Miremos el número de agresiones a mujeres, a personas que son percibidas como gays lesbianas, bi o trans, y encontraremos en esta escandalosa cifra del 90% de paro un marco mucho más profundo que sustenta este tipo de discriminación,como sustenta tantas otras. Solo por el hecho de ser quién eres y la falta de oportunidades asociadas a ello.

Por ello, hoy 1 de Mayo no podemos sino pedir a gritos una Ley Integral de Transexualidad que proteja a estas mujeres con medidas de inserción laboral, que las dote de más protección frente a la discriminación social y laboral con más recursos y menos buenas intenciones, y que premie a las organizaciones que den ejemplo al contar con ellas.

Porque el 1 de Mayo también es un día de celebración de nuestras capacidades, de nuestra lucha y de nuestro coraje.

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