El ganador de Eurovisión 2017 ha declarado en una reciente entrevista que la canción ‘Toy’ interpretada por Netta le parece “horrible”. Sobral y su elitismo cultural vuelven a la carga:

El cantante accedió a una entrevista para el diario luso ‘Publico’ en el que declaró que:

“Youtube me obligó a verla. Cosas de la tecnología. De repente, Youtube pensó que me gustaría la canción de Israel, y entonces abrí aquello y salió de ahí una canción horrible. Pensé: Youtube, muchas gracias, pero no es esto. Afortunadamente, este año no tengo que oír nada”.

Sobral necesita una ducha de humildad. En su momento celebramos que empezaran a ganar el festival canciones que no fueran el “estereotipo” de Eurovisión. Pero, si echamos la vista atrás, son más las canciones de las que pensamos como no convencionales que ganaron, Lordi, Jamala, Marija Šerifović, Conchita… La lista de canciones que se salen del pop estándar y que obtuvieron el micrófono de cristal es muy larga.

Después de ganar Eurovisión, sus primeras y controvertidas declaraciones fueron “la música es más que fuegos artificiales”. Ahora bien, como el chaval no tiene ni pajorela idea del festival, pues se atrevió a autoproclamarse el defensor de la “buena música”.

Pero… ¿Qué definimos por música? ¿O por buena música? Sobral debió olvidar que la buena música también se encuentra fuera del jazz. Sobral debió olvidar todas aquellas propuestas atrevidas, desde un punto de vista compositivo y melódico que le hicieron hueco para que su canción fuera aceptada por el gran público años después.

Se me vienen a la cabeza ‘Birds’ de Anouk (2013), ‘Nije Ljubav Stvar’ de Željko Joksimović (2012), ‘Suus’ de Rona Nishliu (2012)… Todas ellas con su complejidad melódica, rearmonizaciones y demás locuras compositivas. Pero, y aquellas que se basan en una estructura pop pura que repite bloques melódicos… ¿También es mala música? ¿’Euphoria’ de Loreen que replica la sencillez no puede ser considerado un gran tema? ¿Pasamos por alto el genial trabajo de ingeniería musical de los productores?

El año anterior a la victoria de Sobral, una canción con una base trip-hop con deep house, arreglos étnicos y envoltorio pop ganó Eurovisión (‘1944’ de Jamala). ¿Qué hay de innovador en una balada cantada en Portugués? No hay nada.

No podemos definir qué es mala o buena música. Sí que podríamos calificarla sobre su complejidad melódica, pero esto no la convierte en buena por arte de magia.

Sobral desconoce lo que ha sido el festival, sus propuestas en su historia y el motivo que lo ha hecho grande. En donde podemos asegurar que casi siempre ha ganado la música. Su elitismo cultural es perjudicial y poco elegante para con sus compañeros y el propio concurso. Y sí, Eurovisión es música, pero también es espectáculo, es televisión. Y la televisión es magia, pasión y fuegos artificiales.

Una de las peores decisiones de esta edición ha sido la potestad que ha tenido el país organizador de eliminar los visuales cuyo motivo ha sido “centrarse en la música”. Portugal se ha olvidado que Eurovisión es televisión y que perjudicará gravemente las puestas en escena, y en definitiva, sus audiencias. Los responsables no han decidido por el bien de la música, ha sido una elección puramente chovinista.

Gane quien gane, todos sabemos que Eurovisión se trata de la diversidad, en todos los aspectos; canciones de todos los géneros, puestas en escena sobrias o barrocas, con fuegos artificiales o sin ellos. Ir en defensa de una visión sectaria de la música ha sido contraproducente para esta edición.

Sobral necesita abandonar el elitismo y conocer la verdadera historia de un evento que le ha encumbrado, en donde la diversidad musical y los fuegos artificiales estarán siempre presentes.

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Cantante y compositor | Periodista, director de Magcedonia.com | Amante de la música, youtube y la ciencia ficción | Contacto: jnajera@magcedonia.com