cecilia suarez

Nadie duda que La Casa de las Flores ha sido la serie del verano. Este culebrón mexicano de Netflix, que se inició con la polémica sobre la interpretación de Paco León de un personaje trans, no ha podido gustar más.

Las razones han sido dos. Primero, el fantástico personaje de Paulina de la Mora, convertida ya en diva de la televisión. La segunda, la eliminación de los códigos más rancios del género. La Casa de las Flores juega por la diversidad LGTB+ y la figura de los antihéroes, al estilo de las series de cable.

(Este artículo contiene spoilers)

reparto de la casa de las flores de netflix
El coral reparto de La Casa de Las Flores con Manolo Caro, su director

Una telenovela reformada

La mayor clave del éxito de La Casa de las Flores es que ha sabido adaptarse a los tiempos. No es la primera telenovela que ha jugado con los límites y ha apostado por el humor. Un ejemplo claro es Jane The Virgin, de The CW.

Sin embargo, La Casa de las Flores tiene muchas cosas que le alejan de la telenovela tradicional y la acercan a otras series como Mujeres Desesperadas o A Dos Metros Bajo Tierra.

Quizá el aspecto más rompedor de la serie de Netflix es que no gira en torno a un romance. Mientras que en cualquier telenovela, incluyendo Jane The Virgin, todo gira alrededor de un romance heterosexual, en La Casa de las Flores son aspectos muy secundarios.

La serie cuenta con una de las mejores salidas del armario de la televisión

Encontramos relaciones bisexuales, lésbicas (entre una mujer cis y una trans), gays, relaciones abiertas y cerradas pero no son el centro de la narración. La historia va más sobre la hipocresía de la clase alta mexicana, las venganzas y los secretos que esconden.

Toma, por tanto, un aspecto esencial de la telenovela (los giros de guión, las intrigas y venganzas) y se actualiza por completo en el aspecto de las relaciones sentimentales.

Igualmente, dejamos de ver personajes simples encuadrados en el eje buenos y malos. En La Casa de las Flores no hay antagonistas, solo juegos de poder e influencia por parte de todos.

Paulina de la Mora

Paulina de la Mora, nuestra nue-va di-va

Un ejemplo claro de esta situación lo encontramos con Paulina de la Mora, la gran estrella de la telenovela. Interpretada por Cecilia Suárez, Paulina no tiene ninguna trama sentimental hasta el final del último capítulo. Esto no le ha impedido ser la estrella absoluta del show.

Igualmente, se trata de un personaje con muchos lapsus de maldad, especialmente en lo relacionado con su hermana Elena. Su aplaudida forma de hablar es explicada por su adicción al Tafil, un medicamento antiestrés.

Frente a una telenovela tradicional con una protagonista bondadosa que se enfrenta a una mala de manual, Paulina bebe de las protagonistas de series estadounidenses del siglo XXI. Ella es más Marnie Michaels en Girls que Betty la fea. Trata de tener el control de todo como puede y mantener junta a su familia, aunque pueda ser cruel y desagradecida en muchas ocasiones.

maría josé y paulina de la mora

Paco León como trans, una estrategia fallida

Quizá, lo peor de La Casa de las Flores ha sido mantener a Paco León en el papel de María José. Su fichaje, probablemente ideado para generar interés por la serie en España, no funciona.

Paco León está mucho más cerca de las imitaciones de Raquel Revuelta en Homo Zapping que de un verdadero y complejo personaje transexual. Su historia, bastante dramática, queda bastante caricaturesca.

Frente a Cecilia Suárez, que logra conjugar a la perfección comedia y drama, Paco León se queda en lo primero. Sin duda, haber tomado a una actriz trans habría ayudado a reforzar las tramas de María José. Una persona que realmente haya sufrido lo que supone un proceso de reasignación, habría sabido trasmitirlo.