Hoy es buena excusa reflexionar sobre si a nuestro alrededor siguen coleando y combinándose racismo y LGTBIfobia. Y es que usan las mismas formas para atacarnos… Cada 21 de marzo se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Pero ¿lo celebramos o lo necesitamos?

Emma González, Marielle Franco o Marsha P. Johnson han sido, de distintas formas, víctimas de agresiones racistas. Pero las causas de la ausencia de las Afroféminas en la Huelga Feminista o la reacción ante los atentados de Barcelona también son racismo: la incomprensión, los insultos, las amenazas… se parecen demasiado a las que sufre el colectivo LGTBI cuando levanta la voz. Imagina cuando color de piel y sexualidad se mezclan.

Refugiados LGTBI: discriminación sexual allí, discriminación racial aquí

El último informe sobre los refugiados LGTBI data de diciembre de 2017. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado relató que las personas LGTBI están condenadas a cárcel o muerte en más de 70 países del mundo. “Este riesgo debería ser motivo suficiente para la concesión de asilo”, explicaba el portavoz de la CEAR, Ramiro Muñiz.

Ovil y Osman son sólo un ejemplo que ponía el CEAR el pasado enero. Ella, perseguida por transexual en Bangladesh; él, por homosexual en Pakistán. La pareja sigue desde primeros de año atrapada en un campo de refugiados en Grecia.

Sin embargo, el racismo institucional se sufre Occidente adentro. ¿Has oído hablar del “efecto llamada”? Fue un término creado por dirigentes del PP contra la inmigración (la que viene del Sur, la que viene del Norte suele ser bienvenida) a primeros de siglo. Quien alegue que Muñiz –o la defensa de los derechos humanos– lo provoca, se estampa contra la realidad: los prejuicios, las mentiras, la ansiedad… obligan a cualquiera a salir de su casa. ¿Conoces a alguien joven que escapa de casa por la intolerancia de su familia?

Racismo y LGTBIfobia de concertinas adentro

En las últimas semanas, han tenido eco bastantes denuncias racistas. Sólo en marzo destacan los titulares de la agresión al actor Marius Makon o la muerte aún sin esclarecer del mantero Mame Mbaye Ndiaye.

Estas manifestaciones de una violencia más evidente no son las únicas muestras de racismo: hacer invisible a un grupo es otra manera de discriminarlo. Las reivindicaciones negras, gitanas o musulmanas se han quedado sin espacio en los medios –asumimos la crítica– antes de la Huelga Feminista. Principalmente por ello Afroféminas decidió no sumarse a la huelga.

Las reacciones racistas en redes sociales también son constantes; se mezclan con la xenofobia, la islamofobia o cualquier otro rechazo. Pero no hay por qué pensar sólo en los atentados de Barcelona: los prejuicios también salen a la luz en las apps de ligues. Seguimos relacionando África con mucha potencia sexual y gran tamaño del pene. Con Asia pasa todo lo contrario. Aunque parezca una broma, es buen momento para señalar lo absurdo de estas generalizaciones.

Más casos de racismo y LGTBIfobia fuera de España

La doble violencia: cuando se juntan racismo y lgtbifobia
De izquierda a derecha: Emma González, Marielle Franco y Marsha P. Johnson.

En otros países no mejora demasiado el asunto: En Brasil, el asesinato de la concejala y bisexual militante Marielle Franco aumenta la violencia en Río. Franco se describía como “feminista, negra e hija de la favela”.

Las investigaciones sobre este crimen reciben el mismo escepticismo que las que se produjeron sobre Marsha P. Johnson. Pionera del Orgullo, transgénero afroamericana, sufrió casi 20 años de indiferencia policial: la teoría del suicidio con que cerraron su caso nunca encajó con su actitud ante la vida. En 2012, su caso volvió a abrirse.

En EEUU, acusan a Emma González de “lesbiana skinhead”. González es la portavoz de una organización de jóvenes contra las armas en los centros escolares. Esta organización se constituyó tras el tiroteo en un instituto de Florida este febrero. Así mismo, es una orgullosa latina y bisexual. Aunque no son las únicas declaraciones que ha sufrido, al menos han costado el puesto a quien las vertió.

En definitiva, estas son tan sólo algunas de las pinceladas a las que se enfrenta la comunidad LGTBI no blanca. El esfuerzo por superar la mezcla de racismo y LGTBIfobia es y durará mucho pero puede empezar hoy. Infórmate de quiénes celebran este día en tu entorno: será el primer paso para dejar de necesitarlo.