Tras una primera escucha en la que todos caímos rendidos ante Tu Canción de Almaia y Arde de Aitana, Lo Malo fue convirtiéndose en la favorita de muchos eurofans. A día de hoy, el primer pase de micros de la canción de Aitana y Ana War duplica las visualizaciones de la de Almaia, favorita de la crítica y los profesores. También el segundo pase está bastante por encima de todas las demás.

Esto nos traslada una lectura clara. La canción que más nos gusta de verdad, la que nos representa, es Lo Malo. También nos trae un debate interesante sobre qué es lo que debemos llevar al festival. ¿Debemos optar por la música en sí o debemos utilizar la música para decir otras cosas?

Habrá quién dirá que ya el año paso la música ganó sobre el mensaje. Sino, en vez de Sobral, Italia habría ganado Eurovisión con esa maravilla de Occidentali’s Karma. La verdad es que estamos hartos de canciones de amor. El amor es maravilloso, pero la vida (y la música) es mucho más.

Personalmente, también prefiero a Arde sobre Tu Canción por la misma razón. Se puede hacer una balada preciosa y que al menos tenga mensaje. Que digamos en voz alta en Lisboa “Soy la vergüenza de tu tiro a su clavel”. Que mientras el fascismo crece en Europa (y en España), homenajeemos a nuestros vecinos, que lo destruyeron con flores.

Sin embargo, Lo Malo sigue pareciendo más adecuada porque representa mucho mejor lo que ha sido Operación Triunfo 2017.

Lo Malo a Eurovisión

Porque, por muy preciosa que sea Arde, lamentablemente a Aitana se le queda algo grande. Le falta experiencia y conocimientos sobre mucho de lo que cuenta la canción. Sin embargo, Lo Malo es 100% el espíritu de este Operación Triunfo. Un OT en el que ha triunfado mensajes feministas, sobre la diversidad sexual y en el que las mujeres han sido las absolutas protagonistas.

No es casualidad que de los 5 finalistas, 4 sean mujeres. Trata de encontrar un porcentaje similar en cualquier otro programa, empresa o entidad. Especialmente en cualquiera que haya alcanzado la relevancia de esta edición de OT. No lo hay.

Por ello, no podemos desaprovechar esta oportunidad y mandar otro mensaje de amor tradicional heterosexual. De hecho, Amaia es probablemente el mejor ejemplo de mujer empoderada que hemos visto en televisión. Sus declaraciones sobre el poliamor y su opinión sobre todo aquello que reprime a las mujeres, casan mejor con Lo Malo que con Tu Canción.

Lo Malo es perfecta para trasladar los valores que han defendido sobre su generación. Gente de hoy, harta del heteropatriarcado. Las que le dicen a Agoney que si puede haber reacciones homófobas a su actuación, dé dos tazas.

¿A quién le importa cómo quedemos?

Muchos dirán que en las encuestas europeas de eurofans, Tu Canción es la primera opción. Pero, de nuevo, a quién le importa. Aprovechemos el altavoz que supone Eurovisión y llevemos un mensaje diferente sobre lo que también es España. Nadie sabe quién va a ganar y los dos últimos años han sido claros ejemplos de ello. Ni Jamala ni Salvador Sobral partían como favoritos.

Demostremos que el reaggeton y el trap, la música, no tienen valores, que los valores los ponemos nosotros. Que no hay que escuchar a Maluma y sus Cuatro Babys, que tenemos la opción de Aitana War.

Mostremos a esas chicas que, antes, tenían como referentes a las tronistas de MHyV, otra realidad. Que pueden ser las dueñas de su destino. Ya no necesitamos un malote, ya no tenemos que bailar para nadie, ya no somos un reclamo para que un hombre pague la entrada de una discoteca. Porque no queremos Lo Malo, No No No. Lo hemos echado fuera.

Como Aitana y Ana Guerra han expulsado sus prejuicios con la canción. Los muchos prejuicios que tuvimos muchos con la primera escucha y que ahora estamos acercando el primer pase al millón de reproducciones.

Podemos hacer perrear a Lisboa y podemos demostrarle que somos cada uno de nosotros los que hacemos la música. Hacer realidad esa frase de “Si no puedo perrear, no es mi revolución”. Montemos el 12 de mayo una revolución feminista, una fiesta que se recordará para siempre.

Dejemos el amor romántico para tu casa y llevemos algo que, de verdad, vaya a trascender. Que no se olvide en 2019. Que suene en cada verbena de pueblo y discoteca. Enseñemos que no queremos un chico malo porque somos una mujer empoderada. Porque hemos tirado a la basura toda esa mierda machista que nos enseñan en casa y en los medios desde que nacemos.

¿No os parece más importante que quedar 10 o 16? Yo tengo claro mi voto, ¿y tú?