love, simon y sus protagonistas

Love, Simon llegaba este viernes a nuestras pantallas tras ser un éxito de taquilla en Estados Unidos. Sabía que estaba haciendo historia. Puede que llegue tarde, pero ser la primera comedia romántica adolescente con un protagonista homosexual de una gran major, Fox, tiene un mérito (y unas consecuencias) que hay que reconocer. De entrada, le da la oportunidad de aterrizar en todas las salas de cine del mundo. Al menos, en aquellas en las que no esté prohibida la “propaganda homosexual”.

Sin contar los datos de España y de los países en los que falta por estrenar, Love, Simon ya tiene 60 millones de dólares recaudados. Según iMDb, Call me by your name solo llegó a los 40 millones. También cuenta con un presupuesto muy superior, 17 millones de doláres frente a los 4 de Call me by your name. Love Simon es ahora mismo la décima película con protagonista LGTB más taquillera de la historia y la única del top 10 de esta década junto a Descifrando Enigma.

Promoción visible y personajes realmente LGTB+

El presupuesto fue una de las condiciones del director para hacer la película. Homosexual visible, Greg Berlanti pidió solo dos cosas. El mismo presupuesto que otra comedia romántica heterosexual y que en la promoción se mencionara la orientación sexual del protagonista.

Estamos hartos de ver como en las grandes majors aparecen personajes LGTB+ solo en las entrevistas. Dumbledore en Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Valkiria en Thor: Ragnarok o Zia en Jurasic World, por poner solo unos ejemplos. Una forma de “contentar” al colectivo sin que les pueda suponer un problema de taquilla.

En Love, Simon no pasa. Es gay en la promoción y es gay en la película. Bien por él.

Carol, La Chica Danesa o el Oscar de Moonlight han abierto el camino. Un camino que, por otra parte, está mucho más avanzado en televisión. Aun así, todo nuevo terreno conquistado merce su aplauso.

Simon y sus mariliendres

La clave de Love, Simon es llegar a todo el mundo

Con una excelente interpretación de Nick Robison, Love, Simon comienza con una declaración de intenciones. “Soy como tú”. “Soy como tú pero guardo un secreto”. Tratar de que el mayor número de espectadores empaticen con la historia es una de las claves de su éxito.

La película coloca a su protagonista en un terreno vedado a los homosexuales. Ya no son el amigo de la protagonista o el alivio cómico. En esta ocasión, le toca adquirir el papel principal. Y, es también, lo que consideraríamos una persona normal, sin problemas.

Porque una persona “normal”, popular, con amigos, buen estudiante, con padres competentes, etc, también puede sufrir, y mucho, al descubrir su homosexualidad. Todos, seamos como seamos, sufrimos la presunción de heterosexualidad. A todos nos afecta descubrir que no vamos a cumplir las expectativas que han depositado en nosotros.

Y es que por muy bien que tu entorno lo termine llevando, nunca será lo mismo que ser heterosexual. A veces, no hace falta contar el mayor drama de la historia, porque un pequeño drama, que con los años veremos insignificante, es en esos años en los que definimos nuestra identidad, crucial. Es muy fácil para cualquier adolescente sentirse identificado con la película. O para un adulto que recuerde esa época.

Love, Simon sabe jugar con eso y lo hace muy bien. Lo tengo todo, papi, pero no puedo ser feliz. Y ser consciente de ello es una parte más del problema.

Una película muy bien construida

Love, Simon no es solo una buena película por tener un prota gay y mucho presupuesto. Dentro de su género, se trata de una película muy bien construida. Es un filme que te hace reir y donde puedes identificar a cada uno de los personajes.

Katherine Langford (Por 13 razones) es esa mariliendre que casi todos hemos tenido. El único chico gay reconocido del instituto también está muy bien representado. Genial esa escena junto al despacho del director.

Al final, Love, Simon termina siendo una película sobre secretos. Sobre el peso que tienen los mismos sobre tu vida. Respecto a cómo pueden terminar destruyendo todo lo que has construido en tu vida. Algo que todos los que hemos tenido que salir del armario conocemos bien.

Además, como por ejemplo La Llamada, termina siendo una película de luz. De esas que te hacen salir del cine más feliz y contento contigo mismo. Aunque te hayas llevado media película entre risas y llanto. Una película que puede ayudar a muchos adolescentes a salir del armario. Porque llega a ellos y está escrita en sus códigos.

Ojalá solo sea el principio.