Bandera trans.

En Madrid se acaba de aprobar en el pleno de la Junta Municipal del Distrito Centro la denominación de “Memoria Trans” para una plazoleta sin nombre, situada detrás de la de Chueca, en el barrio homónimo, también conocido como Barrio de Justicia, y de justicia es reconocer y agradecer al grupo de Ahora Madrid la iniciativa y a los del PSOE y Ciudadanos, haberlo enmendado y aprobado.

La memoria es básica para que las personas recuerden lo bueno y lo malo de sus historias particulares y comunes y común a la memoria de los madrileños será siempre la negativa en forma de abstención a la creación de dicha plaza por parte del Partido Popular justo el mismo día que veíamos a los ex presidentes autonómicos de ese partido (o lo que sea) Ignacio González y Esperanza Aguirre detenido él y declarando en una causa por corrupción ella.

Justificaban la abstención los populares en que hay madrileños más merecedores de que su nombre denomine espacios públicos. De las madrileñas no tuvimos noticia. Imaginamos que se referían a personas como Margaret Thatcher, nacida en Madrid y gran amiga de España, algo que demostró boicoteando hasta la saciedad el ingreso de España en las instituciones europeas, paseando a la familia real británica por Gibraltar cada vez que podía e impidiendo la entrega del genocida chileno Pinochet a las autoridades españolas para responder por sus crímenes, como todo el mundo sabe, y cuya infausta memoria denomina otra plazoleta madrileña anexa a la de Colón.

Podríamos recordar también el boicot permanente de los populares a cambiar los nombres de calles y plazas de genocidas no capitalinos e iconos fascistas de la guerra civil española, pero mejor no perder el tiempo. Cada quien ha quedado retratado. Ya sabemos quienes no quieren bajo ningún concepto que nada relacionado con el colectivo LGTBI resalte en las calles de la capital, como nada quiso saber del Orgullo, la mayor fiesta popular madrileña y una de las principales de Europa durante el oscuro cuarto de siglo durante el que dicen que gobernaron y dicen también que saquearon la administración local madrileña.

El partido mas corrupto de Europa y que se niega a condenar a día de hoy el terror franquista del que son hijos y nietos no quiere plazas ni placas conmemorativas de las víctimas de la violencia transfóbica en particular y lgtbifóbica en general de la que son cómplices por no haber hecho ni hacer nada por evitarla. Estas personas prefieren dedicarle espacios públicos a verdugos como Margaret Thatcher, la División Azul, los sangrientos generales del bando golpista de la guerra del 36 o a zarzuelas como “La alegría de la huerta”.

Así es su memoria. No es, para orgullo de ese colectivo, una memoria trans. Es una memoria podrida y corrupta.

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