Roberta Marrero es la autora de “We Can Be Heroes”, la antología pop ilustrada de la cultura de la disidencia de las sexualidades no normativas. Todo un recorrido de la memoria LGTBQ+ de nuestro país y también de la cultural queer occidental.

Portada de "We Can Be Heroes" de Roberta Marrero. Editorial Lunwerg.
Portada de “We Can Be Heroes” de Roberta Marrero. Editorial Lunwerg.

La autora trans ha concedido esta entrevista a MAGCEDONIA.com en la que desgranamos parte de este libro, hablamos sobre la memoria y la actualidad.

P. Para comenzar, ¿cuál es tu valoración sobre la despatologización -en parte- de la transexualidad por la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

“Está sólo en parte. Es mentira, no lo han despatologizado al 100%. Sigue siendo un trastorno para la OMS. Es como si pasaras de estar muy loca a un poco loca.”

R. Está sólo en parte. Es mentira, no la han despatologizado al 100%. Sigue siendo un trastorno para la OMS. Es como si pasaras de estar muy loca a un poco loca. mientras la transexualidad siga dependiendo del aparato médico, que por una parte está bien, porque cuando te diagnostican disforia de género, ahora llamado incongruencia de género -que me parece horrible-, el aparato médico te va a ayudar a si te quieres hormonar, por ejemplo. Pero siempre que al final dependamos de un psiquiatra o un psicólogo que te diagnostique, no cambiarán las cosas. No necesito de un tercero que me acredito quién soy yo.

P. En el libro comentas que no hay que señalar a los artistas que no salen del armario sino los mecanismos sociales que impiden que lo hagan. ¿Crees que en la industria musical falta apoyo en los artistas LGTBIQ+?

R. Falta apoyo en toda la industria cultural en general. Las presiones para que no salgas del armario, sobre todo si eres alguien con mucho poder como los futbolistas, no son fáciles. Yo por eso entiendo a la gente que se resiste. En España hay muchos actores y actrices que son homosexuales o trans y no hablan abiertamente de eso por temor a perder sus carreras. No creo que haya que castigarlos o señalarlos como traidores, hay que ponerse en su piel.

P. En tu libro “We Can Be Heroes” hablas de cómo la sociedad postfranquista reprimió a las personas LGTBIQ+. ¿Qué nos queda de ello?

R. (risas)… ¡Nos queda todo! Hablamos del franquismo como si hubiera pasado hace 500 años y en realidad pasó el otro día. Si todavía están pensando en sacar a Franco del Valle de los Caídos, el PP que viene del franquismo estaba hace dos semanas en el poder, Hazte Oír va con un autobús transfóbico por la calle tan ricamente, la Iglesia Católica dice que las feministas estamos poseídas por el demonio, a Willy Toledo le llevan a juicio por cagarse en Dios… Es decir… ¿Qué no queda del franquismo? Mucho por desgracia.

P. ¿Cómo el acoso que sufriste en tu infancia ha conformado la persona que eres ahora?

R. Supongo que la persona que soy ahora ya la era cuando me pasaron esas cosas de pequeña. Cuando sufres bullying y sientes que todo tu alrededor está en tu contra, te deja una herida bastante heavy. Lo que pasa es que he sido capaz de cicatrizarla. Hay mucha gente que se queda muy tocada cuando le hacen bullying de pequeñx. Es como cuando Virginie Despentes habla en “Teoría King Kong” de cómo hubiera sido su carrera si no la hubiesen violado de joven, ella dice que hubiera escrito pero de otras cosas. Yo creo que hubiera sido la misma persona pero también hubiera escrito sobre otras cosas. Pero gracias a eso hablo de que otros mundos posibles, me ayudó a empoderarme.

P. ¿Cuál es tu relación con Gran Canaria? Es decir, Antonia San Juan o Carla Antonelli tuvieron una relación amor-odio con Gran Canaria y Tenerife respectivamente debido a que sufrieron transfobia y tuvieron que huir. Posteriormente se reconciliaron. ¿Has tenido la misma trayectoria emocional?

R. Es el sitio en el que nací y crecí y el bullying pasó en Gran Canaria. Probablemente me hubiera pasado en cualquier localidad española, no creo que los canarios sean más ni menos burros que el resto de los españoles. Obviamente cuando te vas y luego vuelves, estás en pronta, porque te ha dejado una resonancia. Pero yo estoy en paz con la isla y visito a mis amigos o familiares. Soy consciente de que eso pasó hace muchos años.

P. RuPaul ha sido muy criticado por sus declaraciones sobre la no inclusión de las mujeres y las mujeres trans en el mundo drag. Viendo las palabras que le dedicas en el libro, ¿cómo te sentaron estas declaraciones?

No creo que RuPaul sea el enemigo… a mí no me pareció un comentario transfóbico en absoluto.

R. Honestamente, me pareció una sacada de madre por parte de la gente que criticó a RuPaul. RuPaul dijo que su programa es sobre hombres que se visten de mujer, que si va una mujer trans o cis es como si tuviera la mitad de la carrera ganada, como si un atleta se dopase para ganar. Tenía razón en lo que decía, es decir, su programa trata sobre la ilusión sobre hombres que parecen mujeres, si fuera una mujer ya tendría la mitad del trabajo hecho. Hoy en día hay ciertos colectivos pegados a internet que están a la que saltan con quien no deben. No creo que RuPaul sea el enemigo. Él se vio obligado a pedir perdón en internet y a mí no me pareció un comentario transfóbico en absoluto.

P. En el libro comentas que tanto los mensajes académicos como la cultural popular (ambos LGTBIQ+) son igual de importantes. ¿Crees que en la actualidad sólo está llegando la segunda?

R. Creo que eso es problema de los académicos. Hay académicos que disfrutan de la cultura popular y que están al tanto de lo que pasa en el mundo. Y luego están los que no salen de la academia. Por ejemplo, no se puede ser más académica que Judit Butler, pero está en el mundo real. Salió en el programa de RuPaul saludando a Sasha Velour porque era su fan y le envió un mensaje de ánimo. Si hay académicos que reniegan de estas plataformas tienen un problema.

P. Tu libro es un homenaje a la memoria activista. ¿Crees que se está olvidando la memoria LGTBIQ+ en las nuevas generaciones?

R. Por desgracia pasa en general. He estado en otros entornos que no tenían nada que ver hablando de Bowie y no le conocían “por edad”. Y a Bowie yo le conocí 20 años después de su primer disco. Como si sólo tuvieras que estar al tanto del momento en el que estás viviendo. Como si no pudieras estudiar la historia de un colectivo en concreto. Sí hay olvido, pero por parte de los jóvenes y no tan jóvenes. Cuando empecé a estudiar en la Escuela de Artes Aplicadas conocí a los chicos gais de los que hablo en el libro, que me enseñaron de donde veníamos. Me enseñaron discos de Divine, me hablaron de Men to Men, Oscar Wilde, John Waters y a mí eso me parece muy importante.

Hay youtubers, por ejemplo, “-Soy una pringada” parece que está bastante al tanto de la cultura en general, y de lo que ha pasado antes de que ella naciera, y se la ve bastante culta y por eso su discurso es más rico que el de otros youtubers LGTB que hay-, los cuales he conocido en persona y hablando sobre esto no les ha interesado nada. Pero tampoco puedes obligarles. El otro día me escribió un chico dándome las gracias por haberme descubierto a Ocaña. Me da mucha pena que la gente no sepa sobre estos referentes, sobre la pandemia del VIH, o sobre un dictador como Franco que nos hizo la vida imposible, pero tampoco les puedes obligar.

P. ¿Crees que Ocaña es el gran desconocido?

R. Ocaña es uno de los grandes desconocidos. Y me da mucha rabia. En toda esa mitificación de los años 80 que íbamos de modernas, que es mentira (risas), Ocaña era muy desconocido dentro del colectivo queer. Y me parece una figura súper potente. Si Ocaña dijese e hiciese lo mismo que hizo y dijo a finales de los 70 y principios de 80 sería igual de moderno ahora mismo.

P. Hablas de lo “Camp” entendido como lo exagerado, lo artificial… En la actualidad no nos quedan folclóricas como la Jurado o la Flores. ¿Cómo fueron de importantes para el colectivo LGTBIQ+?

R. Me parece que Rocío Jurado, como figura de “diva”, palabra que ahora se utiliza a la ligera, pero cuando antes se usaba menos a la ligera, era una de las grandes divas de España. Se posicionaba por la gente queer en los 80 públicamente cuando nadie lo hacía. Cuando Mercedes Milá le pregunta qué hubiera sido de ella sin los “mariquitas”, Rocío Jurado habla de dónde estaban los gays en la época y dijo que siempre tenían un hueco en su corazón. Estas mujeres tenían personalidades muy fuertes, cantaban canciones sobre la sexualidad o la vulnerabilidad. Con el público queer ha tenido siempre una simbiosis, como un espejo en el que ver nuestras miserias y alegrías.

P. ¿Cuáles son tus referentes trans vivos?

R. Susan Stryker, Laverne Cox, Paul B. Preciado, Lucas Platero, Linn Da Quebrada, Anohni, Chelsea Manning, Buck Angel, el actor trans porno… Creo que me dejo algunxs, después en mi casa se me vendrán a la cabeza.

P. ¿Para qué crees que puede servir tu libro a las nuevas generaciones?

R. (risas)… Soy cero pretenciosa para estas respuestas. A mí me gustaría generar un interés en las nuevas generaciones y en las no tan nuevas. Es un libro muy accesible y tiene mucha información. Me gustaría que este libro les abriese una puerta y les despertase la curiosidad para saber de dónde venimos y quiénes somos ahora.