The-Handmaids-Tale

The Handmaid’s Tale ya ha sido declarada como la “serie más importante del año”. La ficción, basada en una novela de Margaret Antwood y desarrollada por Bruce Miller, ha sido la apuesta de Hulu para competir con Netflix en contenidos originales por streaming. En España, ha sido HBO la encargada de traer esta pequeña obra maestra.

¿Por qué todos alaban The Handmaid’s Tale?

Lo que más sorprende de la serie es su realismo. Escrita en 1985, cuenta como tras un ataque terrorista en Estados Unidos hay una especie de golpe de estado y el país se convierte en una teocracia que trata de volver a los valores puritanos.

En un momento en el que la extrema derecha y los fascismos están recabando cada vez más apoyos en Estados Unidos y Europa, también por el miedo al terrorismo, sorprende que Antwood pudiera entender tan bien a donde ibamos encaminados antes de la caída de la Unión Soviética y del 11S.

The Handmaid’s Tale, que ya tuvo una versión cinematográfica sin mucho éxito en 1990, ha salido en el momento oportuno. Ya empezamos a escuchar algunas de las ideas que rigen la vida en la República de Gilead (el nuevo nombre del país). Las personas LGTBI+ son condenadas a muerte, las mujeres se convierten en simples reproductoras, no pudiendo trabajar, tener dinero o propiedades y todo es justificado con un tufillo religioso que vemos a diario en los titulares de los periódicos.

La serie es una distopía futurista, pero parece que es nuestra distopía, aquella que parece más probable tras los últimos acontecimientos. Países que se vuelven hacia dentro, recuperación de los valores tradicionales, anulación de la mujer como sujeto y eliminación de cada posible parte de disidencia en una especie de Gran Hermano 24 horas al servicio del heteropatriarcado.

La utilización interesada de determinados pasajes de la Biblia y no de otros, es otra de las claves que nos muestra porque la religión nunca ha sido una fuerza de paz y si de odios. Iglesias derruidas y sacerdotes decapitados enseñan una realidad del todo o nada, donde las medias tintas han dejado de valer.

Feminismo y diversidad

Samira Wiley en flash de The Handmais Tale
Moira (Samira Wiley) en un flashback de The Handmaid’s Tale

Protagonizada por una Elizabeth Moss (Mad Men) en estado de gracia, que se perfila como una potencial ganadora del Emmy a la mejor actriz, la serie también nos habla de feminismo. Y, para ello, como en la novela original, nos lleva a un juego de flashbacks que nos explican quién era quién y cómo hemos acabado así.

Vemos una sociedad que podría ser la de hoy, en la que la protagonista y su mejor amiga, Samira Wiley (la inolvidable Possey de Orange is The New Black) van observando los cambios, sin darse cuenta. El lesbianismo del personaje de Samira en el pasado y su correspondencia con lo que le ocurre a Deglen (Alexis Bledel) en el presente es también uno de los puntos fuertes de la serie.

En un mundo en el que la infertilidad es la norma y la mujer se ha convertido en un recipiente, el lesbianismo es uno de los mayores pecados posibles, al tratar de negar la función reproductora de la mujer, única razón de su existencia.

Una serie demoledora pero imprescindible

Es imposible quitarse el mal sabor de boca después de ver alguno de los episodios de The Handmaid’s Tale. La fotografía, el sonido, la dirección y las excelentes interpretaciones nos llevan a un futuro que podría estar más cerca de lo que pensamos. Un futuro en el que, probablemente, nos hubieran asesinado a todos por nuestra diversidad.

El Cuento de la Criada, su traducción en castellano, es más que una serie, es una llamada a la acción. Una llamada de atención a aquellos que votan a Le Pen porque temen más al integrismo islamista o a aquellos otros que nos quedamos en el sofá mientras intentan quitarnos nuestros derechos.

Las protagonistas de la serie se quedaron sin nada en un pestañeo, inmunes a las señales que se estaban viendo. Hoy, esas señales son más fuertes que nunca.

No hagas como ellas sino quieres acabar así. Estamos avisadas.