Rupert Everett como Oscar Wilde en The Happy Prince

Escrita, dirigida y protagonizada por Rupert Everett, The Happy Prince nos traslada a los últimos días de Oscar Wilde. En la que es la primera película del actor, conocido por películas como Shakespeare in Love, Inspector Gadget o La boda de mi mejor amigo, Everett demuestra su talento también escribiendo y dirigiendo. De hecho, su papel le ha valido la nominación a mejor actor en los premios EFA del cine europeo.

Con un reparto de lujo encabezado por Colin Firth, Colin Morgan, Emily Watson, Edwin Thomas y Tom Wilkinson, es una de las películas más comerciales de esta edición del Festival de Sevilla. La película británica ha tenido en el mismo su premiere en España, sin que aún tenga fecha de estreno en nuestros cines.

Dos historias enlazadas

En The Happy Prince podemos ver dos historias enlazadas. Por una parte, vemos al autor recitando -en diferentes épocas a diferentes personas- su cuento del Príncipe Feliz. Por otra, nos recreamos en su caída al abismo.

A través de una serie de flashabacks, volvemos a los peores momentos del autor. La historia pasa de puntillas por su éxito pero nos muestra todos sus peores momentos. Desde que el Tribunal lo condena por homosexual hasta sus días en la cárcel y el exilio.

Se trata de una película muy interesante por como narra la caída a los infiernos de quien dicen que era “la persona más famosa de Reino Unido”. También por mostrar como la homofobia siempre es más fuerte. Por muy importante e intocable que sea una persona, el heteropatriarcado siempre prevalece.

Una interpretación de altura en una bonita ambientación

Lo más destacable de The Happy Prince es la interpretación de Rupert Everett. El director tiene el reto de representar a una personalidad magnética, que lo tuvo todo. Ahora, sin embargo, todo el mundo le ha dado la espalda y no puede sobrevivir. Sin apenas amigos, sin dinero y exiliado en Nápoles y París, Oscar Wilde sigue siendo Oscar Wilde.

En un tono sobrio e intimista, Everett escribe una obra que se hace creíble y realista. Nos encontramos con un genio que busca un lugar en el mundo que le ha dado la espalda. Wilde quiere amar y ser amado y, a veces, lo consigue.

Sin embargo, sigue estando lejos de la persona que fue tiempos ha, cuando incluso la Reina de Inglaterra estaba a sus pies.

La ambientación nos tralada a esa Inglaterra victoriana en una batalla que también tiene lugar en el corazón de Wilde. Su verdadero yo y deseos contra esa moral que aun le sigue pesando. El amor por sus mujer y sus hijos frente al deseo irrefrenable por su amante.

Al final, Wilde muere rodeado por sus incondicionales, contando esa historia del Príncipe Feliz en una bonita fábula. Lo que importa realmente de cada uno, es su corazón.