Punto arcoíris y violeta de junto con Beatriz Ramírez y Javier Agüero, activistas de Arcópoli en Brunch-in the Park. Foto: Luca López.
Punto arcoíris y violeta de junto con Beatriz Ramírez y Javier Agüero, activistas de Arcópoli en Brunch-in the Park. Foto: Luca López.

La música electrónica y el colectivo LGTBIQ+ madrileño Arcópoli se dan cita en Brunch-in the Park en el punto arcoíris y violeta para asesorar a los asistentes en caso de agresión lgtbifóbica o machista.

Era un domingo cualquiera, y ‘Brunch-in the park‘ se erige como una de las fiestas electrónicas más consolidadas de Madrid. En esta ciudad de raves organizadas y personas que enlazan con el mañaneo del after, nos encontramos con un espacio que nos resulta un tanto familiar. No os voy a negar que el cartel grande del stant me generó algún tipo de inquietud.

Allí se encontraban Alicia Ramírez, activista bisexual en vocalía de educación y delitos de odio en Arcópoli y Javier Agüero, activista gay (aunque no se siente muy incluido en la etiqueta, nos comenta amenamente); también forma parte de la vocalía de educación.

Punto arcoíris y violeta de junto con Beatriz Ramírez y Javier Agüero, activistas de Arcópoli en Brunch-in the Park. Foto: Luca López.
Punto arcoíris y violeta de junto con Beatriz Ramírez y Javier Agüero, activistas de Arcópoli en Brunch-in the Park. Foto: Luca López.

Ellxs forman parte del stant contra la LGTBIfobia y el machismo que se sitúa dentro de las instalaciones del evento electrónico. Este punto arco iris y violeta surgió hace 3 años en Barcelona. La responsable de comunicación de Brunch-in the Park Andrea Lamount explica que “el evento trabaja con Observatori contra l’homofòbia de Barcelona y su presidente Eugeni García hizo de enlace con el Observatorio Madrileño contra la LGTBIfobia, que a su vez nos conectó con Arcópoli”.

En el propio stant nos comentan que nunca habían participado en un espacio de estas características. Ramírez nos comenta que su función es “informar en cuanto se produce una agresión, violencia o delito de odio, que conozcan lo que hacemos, a quién pueden llamar y hacer un registro de lo que ocurra“.

Agüero afirma que no se han dado casos de agresiones por lgtbifobia dentro del espacio, “por lo general el público que viene suele ser bastante abierto“. Ramírez añade que en cualquier sitio en el que hay un evento suelen ocurrir agresiones, “sin ir más lejos en el orgullo hubo violaciones en el Orgullo, por lo que es importante estar en este tipo de fechas puntuales“.

Visibilidad y Punto Arcoíris

Brunch-in the Park cuenta con un punto arcoíris y violeta en cada una de las ciudades en las que se realiza. En Madrid, por ejemplo, siguen el protocolo “No es No” de Ayuntamiento de Madrid. Lamount explica que además han tenido varias campañas de sensibilización en Barcelona, “como por ejemplo el día ‘Sexo más Seguro’ con la asociación Gais Positius donde recaudamos fondos para el colectivo, y también la campaña No es No del Ayuntamiento de Barcelona, donde todo nuestro equipo se vistió con el lema“.

Son necesarios espacios que generen comodidad a sus asistentes. Los puntos arcoíris y violetas son necesarios incluso en los espacios más seguros, la visibilidad refuerza esa idea de ayuda. Aunque, por lo general, el mundo de la electrónica a nivel de usuario no es hostil para con las personas LGTBIQ+.

El siguiente paso es que se derriben los techos de cristal que todavía existen a nivel profesional como DJs, donde poco a poco las mujeres comienzan a hacerse hueco (algunas ya consolidadas como Helena Hauff), aunque todavía hacen faltan más DJs LGTBIQ+ visibles dentro de la industria.